El regadío

El agua es esencial en la vida de los pueblos del Valle Gordo. Para regar las tierras, se establece un sistema de turnos por estricto orden que están regulados en las ordenanzas vecinales. Estos turnos, tanto diurnos como nocturnos, se respetan rigurosamente para evitar conflictos.

En el Valle Gordo no falta el agua proveniente del río y de los numerosos manantiales de la montaña pero… ¿sabías que todos los heiros (prados) cuentan con un sistema de presas para los meses más secos? Para los vecinos, el regadío es fundamental para optimizar los pastos para el ganados y regar las tierras para la agricultura, donde la patata es ¡la estrella de la huerta!

La Puente Palacio

En Barrio de La Puente aún puedes contemplar, si te fijas bien, los restos de los pilares del puente que comunicaba el señorial Palacio de los García con el camino a lo largo del valle. La Puente Palacio, llamada así por el edificio al que daba acceso, está situada cerca de la Cruz Cantón.

¡A la hierba!

Aunque actualmente la siega de prados y montes se realiza con moderna maquinaria que facilita el trabajo, no hace muchos años esta tarea se realizaba con distintas herramientas como la guadaña y la pala de dientes. “Ir a la yerba” era una tradición y, para los más jóvenes, casi una fiesta. Esta labor, muy lenta y cansada, se hace en verano normalmente por la fresca, bien temprano, para pasar toda la mañana segando.

Una vez segada, la hierba se “desmaraña” y se extiende por todo el prado para que seque. Al día siguiente, o a los dos días según el tiempo, si ya esta seca se va volteando para que seque bien por todos los lados. Una vez seca, toda la familia sube al prado para ayudar: unos recogen la hierba, otros pradian lo que va quedando… Después, al tractor o el carro para llevar la hierba hasta los pajares donde se almacena para alimentar al ganado durante todo el año.

Bolos y frixuelos

Los frisuelos son uno de los postres más ricos y más tradicionales de la montaña leonesa. Te dejamos aquí la receta para que puedas prepararlos en familia. ¡Buen provecho!

* 10 cucharadas bien colmadas de harina.
* 1 pizca de sal.
* 1 sobre de 14 ó 16 gramos de levadura en polvo.
* 2 huevos.
* 1 vaso de leche (de los de agua).
* Azúcar para espolvorear.

Preparación:

Primero, mezclamos la harina con la levadura en polvo y la sal y añadimos los huevos y la leche. Lo batimos todo hasta que al coger con el cucharón la masa y dejarla caer sobre el resto quede dibujado un surco. Ahora, calentamos el aceite en una sartén y echamos la masa en forma de espiral, de dentro hacia afuera. Al terminar de dibujar la espiral, cruzamos una línea de masa sobre ella, de afuera a adentro, de modo que haya continuidad en el chorro. Dejamos dorar ligeramente y los sacamos de la sartén. Por último, espolvoreamos azúcar sobre ellos y… ¡a comer!

La Cruz Cantón

Antiguamente, los cruces de caminos se señalizaban con cruces cristianas. En Barrio de la Puente está la Cruz Cantón, protagonista de esta primera aventura del Club del Chopo Solitario. También hay otra a la salida de Marzán. Si lo pensáis, podemos decir que las cruces eran nuestros mapas geoposicionados de hoy.