¡A la hierba!

Aunque actualmente la siega de prados y montes se realiza con moderna maquinaria que facilita el trabajo, no hace muchos años esta tarea se realizaba con distintas herramientas como la guadaña y la pala de dientes. “Ir a la yerba” era una tradición y, para los más jóvenes, casi una fiesta. Esta labor, muy lenta y cansada, se hace en verano normalmente por la fresca, bien temprano, para pasar toda la mañana segando.

Una vez segada, la hierba se “desmaraña” y se extiende por todo el prado para que seque. Al día siguiente, o a los dos días según el tiempo, si ya esta seca se va volteando para que seque bien por todos los lados. Una vez seca, toda la familia sube al prado para ayudar: unos recogen la hierba, otros pradian lo que va quedando… Después, al tractor o el carro para llevar la hierba hasta los pajares donde se almacena para alimentar al ganado durante todo el año.

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